domingo, 3 de enero de 2016

TÉCNICA CIENTÍFICA DE ESTUDIO DE LA MEDICINA CON EDUARDO KREMENCHUTZKY


EDUCACIÓN A DISTANCIA CON EDUARDO KREMENCHUTZKY


LA FORMULA DEL CEREBRO

¿Existe alguna fórmula matemática que pueda explicar cómo funciona el cerebro?

El neurólogo del University College London, Karl Friston, cree que sí.

De comprobarse su teoría, contaríamos con una herramienta que podría ayudarnos a descubrir los misterios que se esconden detrás de enfermedades mentales como el alzhéimer o la esquizofrenia y que también podría servir para construir máquinas realmente inteligentes.

En un congreso de neurocientíficos realizado en Mallorca, Punset habló con Friston sobre cómo funciona la mente y sobre la diferencia sutil entre la genialidad la locura.

En cierto modo, cuanto más nos acercamos a la genialidad
más nos acercamos a la locura.
Karl Friston
Eduard Punset:
Imaginen por un momento que (a ver si les ha ocurrido alguna vez) de repente te invade una idea que te perfila el carácter de una persona, te descubre algo esencial de una persona, de un objeto o de un proceso; y no hay manera de saber cómo se me ha ocurrido, cómo me ha venido esto a la cabeza.

Es curioso. ¿Les ha pasado esto alguna vez? Los científicos lo llaman, a esto, criticalidad autoorganizada.

Karl Friston, es maravilloso tenerte en el programa.

En primer lugar, me gustaría preguntarte en qué consiste la noción de criticalidad autoorganizada.

De pronto notas algo y no sabes por qué, y describís este fenómeno con un nombre muy complicado y complejo: criticalidad autoorganizada. ¿A qué os referís?

Autoorganización
Karl Friston:
Creo que la autoorganización es justamente lo que su nombre indica, es decir, la manera en la que algo se organiza a sí mismo.

Y es tremendamente complicado pero a la vez fundamental para explicar por qué estamos aquí.

Si te planteas lo que te distingue de cualquier otro sistema autoorganizado, como por ejemplo un copo de nieve, que no es un sistema autoorganizado biológico pero sí que presenta un tipo de estructura y de autoorganización similar muy bonita…

Pues bien, está claro que hay algo fundamentalmente distinto entre un copo de nieve y yo o un copo de nieve y tú.

“¿Cómo nos movemos? ¿Cuáles son las reglas o imperativos que lo rigen?“

Básicamente, los sistemas biológicos (como tú y yo y el resto de sistemas biológicos que encontramos en nuestro entorno) se mueven.

Probablemente no haya ninguna otra diferencia entre un sistema autoorganizado biológico y el tipo de autoorganización que encontramos en el campo de la física y la química en los sistemas inorgánicos.

Por tanto, la pregunta esencial es la siguiente: ¿Cómo nos movemos? ¿Cuáles son las reglas o imperativos que lo rigen?

Eduard Punset:
Si es que hay alguna regla…

Karl Friston:
Si es que la hay, exacto; eso es justamente lo que queremos indagar.

Eduard Punset:
¿Y qué hace en realidad el cerebro? ¿Se dedica a juguetear con los estímulos que recibe o realmente intenta determinar cómo es el mundo?

Karl Friston:
Me gusta la manera en la que has introducido la noción de jugueteo, porque en el fondo constituye la esencia de la autoorganización, se trata de cómo se utilizan, cómo se barajan estos datos para construir una hipótesis, un modelo, una idea interna sobre qué es lo que está provocando las impresiones de los sentidos.

Y esto es exactamente lo mismo que hace un científico cuando analiza sus datos científicos e intenta entender los mecanismos subyacentes, las causas, las estructuras biofísicas que los han originado.

“en nuestros sentidos, la noción real no existe“

Así pues, dicha comprensión es la clave de lo que hace el cerebro en su búsqueda de sentido.

Y entronca con las ideas de Platón y con la noción de la forma platónica que genera una impresión que nuestros sentidos (nuestros ojos o nuestros oídos) disfrutan, pero teniendo en cuenta que, en nuestros sentidos, la noción real no existe: debemos dotar a las impresiones sensoriales de la idea o del significado que explica qué lo ha provocado.

El cerebro es un artilugio muy constructivo y muy activo que intenta forjar hipótesis y explicaciones para lo que observa…

Eduard Punset:
Continuamente, ¿no?

Karl Friston:
Continuamente, en efecto.

“El cerebro es un artilugio muy constructivo y muy activo que intenta forjar hipótesis y explicaciones para lo que observa…“

Eduard Punset:
¿Qué sucede en el cerebro cuando de repente alguien padece esquizofrenia, por ejemplo, o alzhéimer? ¿Qué es lo que ocurre?

Karl Friston:
Bueno, si consideramos que la autoorganización consiste en el proceso de entender o dar sentido a la información que nos llega mediante los órganos sensoriales, en el caso de una enfermedad lo que sucede es que se produce un fallo en el proceso de comprensión o inferencia a la hora de poner a prueba las hipótesis.

Muchos creen que las enfermedades como la esquizofrenia representan un error de inferencia, puesto que los enfermos realizan inferencias falsas, llegan a la conclusión de que algo (que en realidad no existe) está ahí a partir de pruebas erróneas.

Es como si un científico tuviera instrumentos estadísticos estropeados: haría deducciones falsas, llegaría a conclusiones erróneas y se engañaría sobre sus datos científicos del mismo modo que un esquizofrénico sufre delirios y llega a conclusiones falsas o realiza inferencias incorrectas de lo que ha percibido.

“para ser un buen científico hay que barajar muchas hipótesis diferentes y hay que explorar explicaciones distintas“

Eduard Punset:
Karl, ¿hay alguna esperanza de que tus métodos estadísticos o tus instrumentos matemáticos arrojen alguna luz en anomalías como la esquizofrenia o el alzhéimer?

Karl Friston:
Esperamos que algún día sea así. De hecho, nuestro grupo de trabajo se dedica a este tema y hemos empezado a investigar la esquizofrenia.

Creemos que si logramos entender el cerebro normal y el delicado proceso de autoorganización que se requiere para que un cerebro normal se comporte adecuadamente, responda adaptativamente y comprenda el mundo; si entendemos la simplicidad y podemos dar cuenta de dicho proceso matemáticamente y captar su estructura, entonces también podremos entender qué sucede cuando la cosa no funciona y, por tanto, podremos abordar varios procesos en pacientes con alzhéimer o esquizofrenia y examinar con precisión los mecanismos que pueden haber sufrido daños.

La esquizofrenia y el pensamiento lateral
Eduard Punset:
Ahora que hablamos de la esquizofrenia, siempre pensaba en mis amigos esquizofrénicos o epilépticos que, en cierto modo, es como si lograran desconectar…

Karl Friston:
Ajá, el pensamiento lateral. Casi como si fueran más creativos, porque pueden hacer asociaciones y detectar relaciones entre cosas que los demás no detectan, ¿verdad?

Eso pasa porque pueden desconectar de las reglas de la deducción, sí.


hay que acercarse al límite, pero no demasiado, para que la exploración sea funcional, no te perjudique y no te arrastre más allá del límite“

Eduard Punset:
Y ahora tú dices que desconectar puede ser útil. ¿O no?

Karl Friston:
Si nuestro objetivo es encontrar el mejor modelo del mundo para desenvolvernos en él con comodidad y disfrutarlo tanto tiempo como sea posible, entonces estamos actuando como los científicos porque debemos encontrar la hipótesis, el modelo que mejor explique el mundo de los sentidos.

Sin embargo, para ser un buen científico hay que barajar muchas hipótesis diferentes y hay que explorar explicaciones distintas.

Tal vez por ello haya ejemplos destacados de personas en el campo de las artes y las ciencias que padecen esquizofrenia o trastorno bipolar, ¡porque su capacidad de barajar conceptos distintos, ideas diferentes, hipótesis variadas puede explicar por qué son más creativos como científicos, artistas o músicos!

Se trata de un juego bastante peligroso: hay que acercarse al límite, pero no demasiado, para que la exploración sea funcional, no te perjudique y no te arrastre más allá del límite.

Eduard Punset:
Hay un concepto que utilizas… ¿cómo lo llamabas? Energía libre, que al parecer (corrígeme si me equivoco) es la diferencia entre la energía que se encuentra en un sistema y la energía no utilizable.

¿A qué te refieres exactamente con el concepto de energía libre?

La energía libre
Karl Friston:
El concepto de energía libre es en realidad un concepto estadístico o matemático que procede de la teoría de la información.

Es una idea fantástica desarrollada en la física estadística por expertos como Richard Feynman.

“el cerebro intenta minimizar las cosas que le sorprenden creando explicaciones precisas para los datos“

El caso es que el cerebro intenta minimizar las cosas que le sorprenden creando explicaciones precisas para los datos.

Se ha tomado prestado el concepto de energía libre de la física estadística y se ha descrito el proceso del cerebro como una máquina de realizar inferencias que intenta minimizar la energía libre.

La idea es que necesitamos explicaciones muy precisas que expliquen lo que sucede a nuestro alrededor pero que no sean demasiado complicadas, que cumplan el principio de parsimonia, también llamado la Navaja de Ockham, no sé si lo conoces.

Básicamente consiste en escribir de un modo matemático aquello que el sentido común nos dice que es verdad: que nuestras ideas acerca del mundo (y cuando hablo del mundo me refiero literalmente a lo que vemos ahora pero también a nuestras relaciones, nuestro lugar en el mundo, nuestras explicaciones y modelos del mundo) deben explicar y proporcionar un modelo preciso y coherente del mundo real en el que estamos inmersos, pero a la vez deben ser simples para poder llevar a cabo generalizaciones.

La tensión entre ambas cosas refleja la diferencia entre la energía del sistema y la entropía.

Eduard Punset:
Es fantástico, porque mientras hablabas pensaba que, en realidad, el concepto de inestabilidad y la tensión que mencionabas siempre forma parte de vuestro análisis del cerebro.

Y ahora pienso que, de pequeños, todos jugábamos con arena, ¿no? Formando montoncitos de arena en la playa. Y sabíamos que una manera de formarlos era añadir arena poco a poco, cada vez más, hasta que llegaba un momento en el que (nunca sabías exactamente cuándo sucedería, pero sabías que acabaría sucediendo)… ¡pumba! Todo el montón se desmoronaba.

Karl Friston:
Llegaba la avalancha.

Eduard Punset:
¿Es esto lo que sucede cuando el cerebro está funcionando?

Karl Friston:
Sí. Es un ejemplo maravilloso de criticalidad autoorganizada.

Tiene todos los ingredientes necesarios. Creo que hay que tener un buen cerebro, un buen científico, por así decirlo, en la cabeza: hay que construir un sistema muy cuidadosamente.

“construimos cuidadosamente la inestabilidad para que el sistema pueda explorar un abanico de estados diferentes“

El montoncito de arena no aparece ahí por arte de magia, hay que irlo construyendo con cuidado; sin embargo, también se está construyendo el caos, se está forjando la autodestrucción, porque en algún momento llegamos al límite de la estabilidad.

Por tanto, construimos cuidadosamente la inestabilidad para que el sistema pueda explorar un abanico de estados diferentes. Por supuesto, esto nos lleva de nuevo a la idea de explorar una variedad de hipótesis para encontrar la mejor, la que nos permita optimizar nuestro modelo.

Eduard Punset:
¿Y encontramos lo mismo en las ratas, en el cerebro de las ratas?

Karl Friston:
¡Desde luego! ¡Supongo que lo encontramos en cualquier sistema biológico que se esté autoorganizando!

Evidentemente, el grado de mejora o sofisticación del modelo depende del cerebro y de la infraestructura disponible.

Pero cabe imaginar que cualquier sistema biológico, incluido el de los organismos unicelulares, tiene, hasta cierto punto, la capacidad de formar un modelo del entorno y minimizar la sorpresa o maximizar las confirmaciones del modelo explorando y encontrando la hipótesis con menor energía libre.

“cualquier sistema biológico, incluido el de los organismos unicelulares, tiene, hasta cierto punto, la capacidad de formar un modelo del entorno y minimizar la sorpresa“

Eduard Punset:
¿Nos enseña algo vuestra investigación sobre la diferencia –que desconocemos totalmente– entre la genialidad y la locura?

Karl Friston:
Me imagino que en cierto modo (como hemos dicho antes) cuanto más nos acercamos a la genialidad más nos acercamos a la locura, porque tanto el genio como la persona con una enfermedad mental tienen la capacidad de generar ideas e hipótesis de una manera que deja atrás las limitaciones naturales.

En este sentido, es el mismo fenómeno. Los genios vislumbran de repente una explicación simple que nadie había detectado antes, pero por supuesto, como nadie la había detectado antes, es como si estuvieran un poco locos: ¡han tenido que explorar y adoptar ideas y conceptos internos que nadie había tenido antes!

Por tanto, están un poco lejos del tipo de fenotipo mental que llamaríamos normal.

Así pues, creo que probablemente haya una estrecha relación entre ambas cosas, ¡pero no hay que ir demasiado lejos! Si pierdes completamente la conexión, creo que no es bueno.

Eduard Punset:
Exacto, esto me recuerda a una historia que leí en alguna parte sobre un escritor francés que entrevistó a Einstein, y que le preguntó cómo había llegado a algunas de sus conclusiones más célebres como la teoría de la relatividad.

Einstein respondió algo así como: «pues bien, me levanto por la mañana, salgo de casa, paseo un poco y luego vuelvo a casa».

Y el entrevistador (cuyo nombre no recuerdo, pero se trata de una anécdota verídica) le dijo: «pero, ¿te apuntas en algún lugar las ideas que se te ocurren?» Einstein respondió que no, y el entrevistador insistió: «¿no?

Pero entonces, si no te lo apuntas, ¡puedes olvidarte de las cosas importantes!» A lo que Einstein repuso: «no, cuando pienso algo muy importante, ten por seguro que no se me olvida». Probablemente es lo mismo que lo que decías antes, cuando de repente…


El «momento eureka»
Karl Friston:
Sí, cuando se produce el «momento eureka», que por supuesto supone la recompensa que la mayoría de científicos buscan.

Es también el momento en el que la energía libre se desmorona porque, de pronto, has descubierto una explicación que es más sencilla y más convincente. La noción de energía libre entraña una coherencia interna fabulosa: el principio de intentar eliminar la energía libre forma parte de su propio descubrimiento.

El principio de energía libre proporciona por sí mismo un buen modelo y una buena explicación del mundo… pero tienes toda la razón: nunca se olvida la recompensa cuando de repente descubres una explicación (ese momento eureka) y ya solamente necesitas una idea para explicar lo que antes requería cinco ideas distintas.

Es una sensación maravillosa.

“estas fórmulas matemáticas no nos permitirán predecir cómo se comportarán las personas“

Eduard Punset:
¿Estás satisfecho? Me refiero a que ahora nos decís que hay un sistema, una explicación matemática sobre la manera que somos, gracias a la cual podremos hacer predicciones más fácilmente e incluso nos permitirá descubrir algunas cosas sobre la esquizofrenia o el Alzheimer.

En este sentido, ¿notas una diferencia respecto al pasado?

Karl Friston:
Pues… sí. Sin duda. Sin embargo, debo decir que estas fórmulas matemáticas no nos permitirán predecir cómo se comportarán las personas.

Lo más importante es, como bien decías, que nos proporciona una justificación para el imperativo de explorar, de ser impredecibles al servicio de la minimización.

Tiene más que ver con los procesos de predicción que con lo que predice la gente: esto es lo que esperamos descubrir con esta forma de tratamiento matemático, y por el camino queremos entender la fisiopatología de enfermedades como la esquizofrenia o el alzhéimer, ¡o simplemente comprender lo que supone hacerse mayor o ser muy joven!

Eduard Punset:
Karl, ¡muchas gracias por haber arrojado un poco de luz sobre tanta oscuridad como la que había en relación con el cerebro y nuestros pensamientos!

Karl Friston:

Gracias a ti, ha sido un placer charlar contigo.

EL RETO DE INVESTIGAR EN EQUIPO(REDES)


Las carreras científicas ya no se centran en una única disciplina.

“la biología, la computación, la ingeniería o la física no pueden salir adelante si no cooperan unas con otras“

El enorme volumen de información, fruto del acelerado avance científico y tecnológico de las últimas décadas, ha hecho que la biología, la computación, la ingeniería o la física no puedan salir adelante si no cooperan unas con otras.

En este capítulo de Redes, el biólogo computacional Ajay Royyuru explica a Eduard Punset la necesidad ineludible de investigar desde un enfoque multidisciplinar.

Y en su sección, Elsa Punset habla con el arquitecto Juli Capella sobre la vida secreta de los objetos y de las ideas.

Nuestro tiempo es limitado,
pero la cantidad de información que debemos asimilar es cada vez mayor.
Ajay Royyuru

Eduard Punset:
En la actualidad eres uno de los principales expertos en lo que llamamos multidisciplinariedad, probablemente porque llevas un tiempo diciéndoles a los ingenieros que la mejor manera de usar los recursos con eficacia no es concentrarse en un solo campo de estudio, sino considerar varios ámbitos a la vez.

¿Cuál es tu primera impresión tras trabajar durante tantos años y decirles a los ingenieros, a tus amigos y a los demás científicos que es preciso incorporar la informática, la perspectiva computacional y la de muchas otras disciplinas para descubrir más cosas?

Las ventajas de compartir el conocimiento
Ajay Royyuru:
Yo estudié biología. Y hay una pequeña diferencia entre cómo piensa un biólogo y cómo piensa, por ejemplo, un físico o un matemático. Se trata de una diferencia pequeña, pero resulta que, en este contexto, acaba siendo muy relevante.

“hay una pequeña diferencia entre cómo piensa un biólogo y cómo piensa, por ejemplo, un físico o un matemático“

Los biólogos se plantean preguntas, pero están dispuestos a no conocer la respuesta para la mayoría de incógnitas, porque en casi todas las preguntas que nos formulamos en el campo de la biología la respuesta es: «no lo sé, tal vez pueda descubrirlo, pero realmente todavía no sabemos la respuesta».

En cambio, las ciencias duras tradicionales, como la física, por ejemplo, intentan responder este tipo de cuestiones más exhaustivamente.

Estas han llegado muy lejos con este enfoque.

Creo que estamos en un momento crítico muy interesante en el que, como biólogo, si insto a los colegas matemáticos, informáticos y físicos a que nos ayuden a despejar algunas de las incógnitas no resueltas de la biología, avanzaremos muchísimo.

Eduard Punset:
Es fantástico. Quizá deberíamos decirles a nuestros nietos que esta es la manera de proceder.

Esta mañana he visto fotos de famosos cuando eran jóvenes. Ahí estaban Bill Clinton, Harrison Ford, Michelle Obama o Madonna… Lo que cuentas me hace pensar en la necesidad de intercambiar información entre varias disciplinas.

Eduard Punset:
Seguramente Bill Clinton llegó a ser lo que es hoy en día porque se dedicó a tener en cuenta cosas diferentes y épocas diferentes, ¿no crees?

Ajay Royyuru:
Creo que muchos biólogos hemos tenido un recorrido así: tal vez empezamos centrados en algo pero, a medida que empezamos a aprender de la interacción con los demás, la experiencia nos ha ido enseñando más cosas.

En el instituto, por ejemplo, imaginaba que la biología a la que me dedicaría era la que se practicaba entonces, que básicamente consistía en diseccionar una rana para ver qué había dentro. ¡Pero nada que ver con la biología de hoy!

La biología actual es muy detallada, no se limita a plantearse qué hay dentro de la rana, sino que intenta dilucidar qué son los genes, qué información transmiten, y no solo en el caso de un organismo, sino de todas las especies…

Eduard Punset:
Hacemos abstracciones…

Modificar las preguntas
Ajay Royyuru:
Luego recopilamos y unimos toda la información. La biología se ha convertido, literalmente, en una ciencia de la información. Hemos dejado atrás la pregunta: «¿de qué está hecho?».

“ hoy hemos pasado de la pregunta sobre el QUÉ a la pregunta sobre el CÓMO y el PORQUÉ. Ahora nos planteamos: «¿cómo funciona?»“

Cuando diseccionábamos ranas, nos preguntábamos; «¿qué es esto?». En cambio, hoy hemos pasado de la pregunta sobre el QUÉ a la pregunta sobre el CÓMO y el PORQUÉ. Ahora nos planteamos: «¿cómo funciona?». Y, en el caso de las enfermedades: «¿qué se ha estropeado y cómo puedo arreglarlo?»

Eduard Punset:
Qué puedo hacer al respecto, ¿no?

Ajay Royyuru:
Exacto.

Eduard Punset:
De eso trata ahora la ciencia…

Ajay Royyuru:
Sí. Así es: cada vez integra más conocimientos y es más predictiva. Si entiendo correctamente un sistema biológico, podré predecir mejor qué resultados se van a producir. Se están realizando trabajos maravillosos que intentan predecir, por ejemplo, cómo funciona el sistema cardiovascular humano.

El Proyecto Genográfico
Eduard Punset:
Oye, Ajay, me gustaría que los telespectadores supieran que llevas trabajando más de 7 años en una iniciativa multidisciplinar llamada Proyecto Genográfico. ¿En qué consiste este Proyecto Genográfico?

“Si nos remontamos lo suficiente en el tiempo, tus antepasados y los míos y los de todo el mundo estaban en África“

Ajay Royyuru:
La pregunta que nos hacemos con el Proyecto Genográfico es la siguiente: ¿quiénes somos como personas? Sabemos que somos una especie, una población, ¿de acuerdo? Pero si retrocedemos en el tiempo… Todos los seres humanos tenemos antepasados comunes.

Hoy en día los indicios apuntan a que el lugar de origen de la humanidad fue África. Si nos remontamos lo suficiente en el tiempo, tus antepasados y los míos y los de todo el mundo estaban en África.

Sin embargo, a partir de ahí la población ha crecido y se ha diversificado y hoy hay 6.500 millones de personas repartidas por todos los continentes.

Lo que intentamos en el Proyecto Genográfico es entender quiénes eran nuestros antepasados y también cuál fue su recorrido por el planeta para dar lugar a la diversidad que vemos hoy en la Tierra. ¿Y cómo respondemos a esas preguntas?

Pues pensamos que el principal libro de historia del que disponemos es la diversidad genética que tú y yo llevamos.

Eduard Punset:
Del ADN

Ajay Royyuru:
Porque proviene de nuestros antepasados y porque hay diferencias entre mi genoma y el tuyo: el momento en el que surgieron dichas diferencias marca la rama en el árbol genealógico humano a la que corresponden.

Por tanto, si descubro el marcador genético que separa una rama de otra, y luego me planteo cuándo surgió dicha rama en el tiempo…

Eduard Punset:
Entonces sabrás exactamente cuándo fue… bueno, más o menos…

Ajay Royyuru:
Sí. Bueno, siempre habrá algunos errores, que tienen que ver con la precisión a la hora de realizar las dataciones, ¡pero es mejor que decir que tiene que haber ocurrido en los últimos ciento cincuenta mil años! Así que intentamos datarlo y, en segundo lugar, intentamos ubicar los marcadores genéticos geográficamente, además de temporalmente. ¿Y cómo lo hacemos?

Eduard Punset:
¿Cómo?

Ajay Royyuru:
Ahora tenemos una población completamente mezclada en el planeta, pero lo que hacemos es analizar la diversidad genética disponible en todo el mundo y preguntarnos qué sucede con cada individuo.

Pongamos que te estudio a ti. No solo sé que en la actualidad estás en España (bueno, hoy estás en Estados Unidos, pero tus antepasados son españoles) sino que, además, si te pregunto hasta cuándo puedes retroceder en la historia de tus antepasados, me dirás que puedes ir atrás, qué sé yo, tal vez 30, 50, 100 años.

En algunos casos incluso algunos siglos. Eso es lo que sabrás acerca de la posible procedencia de tus antepasados, ¡pero no dejan de ser unos pocos centenares de años! En cambio, tu genoma incorpora información sobre quiénes fueron tus antepasados…

“tu genoma incorpora información sobre quiénes fueron tus antepasados“

Eduard Punset:
Desde…

Ajay Royyuru:
¡Desde siempre!

Eduard Punset:
¡Eso es!

Ajay Royyuru:
Así pues, si analizo los marcadores y, en segundo lugar, estudio la diversidad genética disponible del planeta e intento ubicar dichos marcadores en los diferentes emplazamientos geográficos, eso me permitirá volver a conectar las ramas del árbol y decir: «de acuerdo, esta variación probablemente ocurrió en esta ubicación geográfica del mundo, y este es el viaje que debieron de realizar nuestros antepasados para dar lugar a la población que tenemos hoy».

La población globalizada
Eduard Punset:
¿Y qué hay de la globalización? Porque la diversificación entre los diferentes genomas es fantástica por ahora, pero la mezcla de personas, ¿no acabará haciéndola desaparecer algún día? Me refiero a que la globalización dificultará vuestra labor, ¿no?

“ las poblaciones se están mezclando, por buenos motivos“

Ajay Royyuru:
Lo pone más difícil, tienes razón, porque las poblaciones se están mezclando, por buenos motivos. Y además se trasladan de un lugar del mundo a otro. Si pudiéramos hacer avanzar el reloj para ver qué sabríamos de la población de aquí a cien años, probablemente sabríamos menos cosas.

Ahora es un buen momento para hacerse estas preguntas, porque la globalización no para y nuestra capacidad de encontrar las raíces de las cosas y ubicarlas geográficamente es una señal que se está disipando.

Los sistemas cognitivos
Eduard Punset:
Volviendo a tu sugerencia de que la biología tiene mucho que ver con la informática, una vez te preguntaron sobre la mezcolanza, la interacción de disciplinas diferentes, y dijiste lo siguiente: «está claro que el cerebro humano no puede manejar el ingente volumen de información relevante que generamos, por lo que se requieren métodos computacionales no solo para hacer las cosas bien sino para llegar siquiera a hacerlas». Esa fue tu respuesta. ¿La mantienes?

Ajay Royyuru:
¡Claro! Considero que mi trabajo como investigador consiste en estar al corriente de la investigación que se está llevando a cabo, por lo que tengo que leer la literatura especializada, tengo que leer revistas.

“Estamos pasando a sistemas cognitivos, donde el propio sistema se encarga de hacer la tarea por ti, aprende lo que debe aprender y te trae toda la información que necesitas“

Sin embargo, mi día tiene y el del resto de investigadores del planeta no tiene más de 24 horas. Nuestro tiempo es limitado, pero la cantidad de información que debemos asimilar ahora mismo en enormemente superior a la de antes.

Yo lo veo como una sobrecarga cognitiva: incluso si me plantaras toda la información en los morros, ¡no podría leerla y digerirla suficientemente rápido como para poder analizarla bien!

Por tanto, lo que necesito son sistemas informáticos y soluciones de tecnología de la información que puedan mejorar el proceso de buscar y asimilar información y que me proporcionen aquello adecuado en lo que me tenga que centrar.


Estamos dejando atrás los sistemas informáticos que tenían que programarse y que solo hacían lo que les decíamos que hicieran, los sistemas de programas, para pasar a sistemas cognitivos, donde el propio sistema se encarga de hacer la tarea por ti, aprende lo que debe aprender y te trae toda la información que necesitas.
FUENTE:http://www.rtve.es/television/20130528/reto-investigar-equipo/674081.shtml