DR. JOSÉ SUPO
sábado, 27 de febrero de 2016
domingo, 3 de enero de 2016
LA FORMULA DEL CEREBRO
¿Existe alguna fórmula matemática
que pueda explicar cómo funciona el cerebro?
El neurólogo del University
College London, Karl Friston, cree que sí.
De comprobarse su teoría,
contaríamos con una herramienta que podría ayudarnos a descubrir los misterios
que se esconden detrás de enfermedades mentales como el alzhéimer o la
esquizofrenia y que también podría servir para construir máquinas realmente
inteligentes.
En un congreso de
neurocientíficos realizado en Mallorca, Punset habló con Friston sobre cómo
funciona la mente y sobre la diferencia sutil entre la genialidad la locura.
En cierto modo, cuanto más nos
acercamos a la genialidad
más nos acercamos a la locura.
Karl Friston
Eduard Punset:
Imaginen por un momento que (a
ver si les ha ocurrido alguna vez) de repente te invade una idea que te perfila
el carácter de una persona, te descubre algo esencial de una persona, de un
objeto o de un proceso; y no hay manera de saber cómo se me ha ocurrido, cómo
me ha venido esto a la cabeza.
Es curioso. ¿Les ha pasado esto
alguna vez? Los científicos lo llaman, a esto, criticalidad autoorganizada.
Karl Friston, es maravilloso
tenerte en el programa.
En primer lugar, me gustaría
preguntarte en qué consiste la noción de criticalidad autoorganizada.
De pronto notas algo y no sabes
por qué, y describís este fenómeno con un nombre muy complicado y complejo:
criticalidad autoorganizada. ¿A qué os referís?
Autoorganización
Karl Friston:
Creo que la autoorganización es
justamente lo que su nombre indica, es decir, la manera en la que algo se
organiza a sí mismo.
Y es tremendamente complicado
pero a la vez fundamental para explicar por qué estamos aquí.
Si te planteas lo que te
distingue de cualquier otro sistema autoorganizado, como por ejemplo un copo de
nieve, que no es un sistema autoorganizado biológico pero sí que presenta un
tipo de estructura y de autoorganización similar muy bonita…
Pues bien, está claro que hay
algo fundamentalmente distinto entre un copo de nieve y yo o un copo de nieve y
tú.
“¿Cómo nos movemos? ¿Cuáles son
las reglas o imperativos que lo rigen?“
Básicamente, los sistemas
biológicos (como tú y yo y el resto de sistemas biológicos que encontramos en
nuestro entorno) se mueven.
Probablemente no haya ninguna
otra diferencia entre un sistema autoorganizado biológico y el tipo de
autoorganización que encontramos en el campo de la física y la química en los
sistemas inorgánicos.
Por tanto, la pregunta esencial
es la siguiente: ¿Cómo nos movemos? ¿Cuáles son las reglas o imperativos que lo
rigen?
Eduard Punset:
Si es que hay alguna regla…
Karl Friston:
Si es que la hay, exacto; eso es
justamente lo que queremos indagar.
Eduard Punset:
¿Y qué hace en realidad el
cerebro? ¿Se dedica a juguetear con los estímulos que recibe o realmente
intenta determinar cómo es el mundo?
Karl Friston:
Me gusta la manera en la que has
introducido la noción de jugueteo, porque en el fondo constituye la esencia de
la autoorganización, se trata de cómo se utilizan, cómo se barajan estos datos
para construir una hipótesis, un modelo, una idea interna sobre qué es lo que
está provocando las impresiones de los sentidos.
Y esto es exactamente lo mismo
que hace un científico cuando analiza sus datos científicos e intenta entender
los mecanismos subyacentes, las causas, las estructuras biofísicas que los han
originado.
“en nuestros sentidos, la noción
real no existe“
Así pues, dicha comprensión es la
clave de lo que hace el cerebro en su búsqueda de sentido.
Y entronca con las ideas de
Platón y con la noción de la forma platónica que genera una impresión que
nuestros sentidos (nuestros ojos o nuestros oídos) disfrutan, pero teniendo en
cuenta que, en nuestros sentidos, la noción real no existe: debemos dotar a las
impresiones sensoriales de la idea o del significado que explica qué lo ha
provocado.
El cerebro es un artilugio muy
constructivo y muy activo que intenta forjar hipótesis y explicaciones para lo
que observa…
Eduard Punset:
Continuamente, ¿no?
Karl Friston:
Continuamente, en efecto.
“El cerebro es un artilugio muy
constructivo y muy activo que intenta forjar hipótesis y explicaciones para lo
que observa…“
Eduard Punset:
¿Qué sucede en el cerebro cuando
de repente alguien padece esquizofrenia, por ejemplo, o alzhéimer? ¿Qué es lo
que ocurre?
Karl Friston:
Bueno, si consideramos que la
autoorganización consiste en el proceso de entender o dar sentido a la
información que nos llega mediante los órganos sensoriales, en el caso de una
enfermedad lo que sucede es que se produce un fallo en el proceso de
comprensión o inferencia a la hora de poner a prueba las hipótesis.
Muchos creen que las enfermedades
como la esquizofrenia representan un error de inferencia, puesto que los
enfermos realizan inferencias falsas, llegan a la conclusión de que algo (que
en realidad no existe) está ahí a partir de pruebas erróneas.
Es como si un científico tuviera
instrumentos estadísticos estropeados: haría deducciones falsas, llegaría a
conclusiones erróneas y se engañaría sobre sus datos científicos del mismo modo
que un esquizofrénico sufre delirios y llega a conclusiones falsas o realiza
inferencias incorrectas de lo que ha percibido.
“para ser un buen científico hay
que barajar muchas hipótesis diferentes y hay que explorar explicaciones
distintas“
Eduard Punset:
Karl, ¿hay alguna esperanza de
que tus métodos estadísticos o tus instrumentos matemáticos arrojen alguna luz
en anomalías como la esquizofrenia o el alzhéimer?
Karl Friston:
Esperamos que algún día sea así.
De hecho, nuestro grupo de trabajo se dedica a este tema y hemos empezado a
investigar la esquizofrenia.
Creemos que si logramos entender
el cerebro normal y el delicado proceso de autoorganización que se requiere
para que un cerebro normal se comporte adecuadamente, responda adaptativamente
y comprenda el mundo; si entendemos la simplicidad y podemos dar cuenta de
dicho proceso matemáticamente y captar su estructura, entonces también podremos
entender qué sucede cuando la cosa no funciona y, por tanto, podremos abordar
varios procesos en pacientes con alzhéimer o esquizofrenia y examinar con
precisión los mecanismos que pueden haber sufrido daños.
La esquizofrenia y el pensamiento
lateral
Eduard Punset:
Ahora que hablamos de la
esquizofrenia, siempre pensaba en mis amigos esquizofrénicos o epilépticos que,
en cierto modo, es como si lograran desconectar…
Karl Friston:
Ajá, el pensamiento lateral. Casi
como si fueran más creativos, porque pueden hacer asociaciones y detectar
relaciones entre cosas que los demás no detectan, ¿verdad?
Eso pasa porque pueden
desconectar de las reglas de la deducción, sí.
“
hay que acercarse al límite, pero
no demasiado, para que la exploración sea funcional, no te perjudique y no te
arrastre más allá del límite“
Eduard Punset:
Y ahora tú dices que desconectar
puede ser útil. ¿O no?
Karl Friston:
Si nuestro objetivo es encontrar
el mejor modelo del mundo para desenvolvernos en él con comodidad y disfrutarlo
tanto tiempo como sea posible, entonces estamos actuando como los científicos
porque debemos encontrar la hipótesis, el modelo que mejor explique el mundo de
los sentidos.
Sin embargo, para ser un buen
científico hay que barajar muchas hipótesis diferentes y hay que explorar
explicaciones distintas.
Tal vez por ello haya ejemplos
destacados de personas en el campo de las artes y las ciencias que padecen
esquizofrenia o trastorno bipolar, ¡porque su capacidad de barajar conceptos
distintos, ideas diferentes, hipótesis variadas puede explicar por qué son más
creativos como científicos, artistas o músicos!
Se trata de un juego bastante
peligroso: hay que acercarse al límite, pero no demasiado, para que la
exploración sea funcional, no te perjudique y no te arrastre más allá del
límite.
Eduard Punset:
Hay un concepto que utilizas…
¿cómo lo llamabas? Energía libre, que al parecer (corrígeme si me equivoco) es
la diferencia entre la energía que se encuentra en un sistema y la energía no
utilizable.
¿A qué te refieres exactamente
con el concepto de energía libre?
La energía libre
Karl Friston:
El concepto de energía libre es
en realidad un concepto estadístico o matemático que procede de la teoría de la
información.
Es una idea fantástica
desarrollada en la física estadística por expertos como Richard Feynman.
“el cerebro intenta minimizar las
cosas que le sorprenden creando explicaciones precisas para los datos“
El caso es que el cerebro intenta
minimizar las cosas que le sorprenden creando explicaciones precisas para los
datos.
Se ha tomado prestado el concepto
de energía libre de la física estadística y se ha descrito el proceso del
cerebro como una máquina de realizar inferencias que intenta minimizar la
energía libre.
La idea es que necesitamos
explicaciones muy precisas que expliquen lo que sucede a nuestro alrededor pero
que no sean demasiado complicadas, que cumplan el principio de parsimonia,
también llamado la Navaja de Ockham, no sé si lo conoces.
Básicamente consiste en escribir
de un modo matemático aquello que el sentido común nos dice que es verdad: que
nuestras ideas acerca del mundo (y cuando hablo del mundo me refiero
literalmente a lo que vemos ahora pero también a nuestras relaciones, nuestro
lugar en el mundo, nuestras explicaciones y modelos del mundo) deben explicar y
proporcionar un modelo preciso y coherente del mundo real en el que estamos
inmersos, pero a la vez deben ser simples para poder llevar a cabo
generalizaciones.
La tensión entre ambas cosas
refleja la diferencia entre la energía del sistema y la entropía.
Eduard Punset:
Es fantástico, porque mientras
hablabas pensaba que, en realidad, el concepto de inestabilidad y la tensión que
mencionabas siempre forma parte de vuestro análisis del cerebro.
Y ahora pienso que, de pequeños,
todos jugábamos con arena, ¿no? Formando montoncitos de arena en la playa. Y
sabíamos que una manera de formarlos era añadir arena poco a poco, cada vez más,
hasta que llegaba un momento en el que (nunca sabías exactamente cuándo
sucedería, pero sabías que acabaría sucediendo)… ¡pumba! Todo el montón se
desmoronaba.
Karl Friston:
Llegaba la avalancha.
Eduard Punset:
¿Es esto lo que sucede cuando el
cerebro está funcionando?
Karl Friston:
Sí. Es un ejemplo maravilloso de
criticalidad autoorganizada.
Tiene todos los ingredientes
necesarios. Creo que hay que tener un buen cerebro, un buen científico, por así
decirlo, en la cabeza: hay que construir un sistema muy cuidadosamente.
“construimos cuidadosamente la
inestabilidad para que el sistema pueda explorar un abanico de estados
diferentes“
El montoncito de arena no aparece
ahí por arte de magia, hay que irlo construyendo con cuidado; sin embargo,
también se está construyendo el caos, se está forjando la autodestrucción,
porque en algún momento llegamos al límite de la estabilidad.
Por tanto, construimos
cuidadosamente la inestabilidad para que el sistema pueda explorar un abanico
de estados diferentes. Por supuesto, esto nos lleva de nuevo a la idea de
explorar una variedad de hipótesis para encontrar la mejor, la que nos permita
optimizar nuestro modelo.
Eduard Punset:
¿Y encontramos lo mismo en las
ratas, en el cerebro de las ratas?
Karl Friston:
¡Desde luego! ¡Supongo que lo
encontramos en cualquier sistema biológico que se esté autoorganizando!
Evidentemente, el grado de mejora
o sofisticación del modelo depende del cerebro y de la infraestructura
disponible.
Pero cabe imaginar que cualquier
sistema biológico, incluido el de los organismos unicelulares, tiene, hasta
cierto punto, la capacidad de formar un modelo del entorno y minimizar la
sorpresa o maximizar las confirmaciones del modelo explorando y encontrando la
hipótesis con menor energía libre.
“cualquier sistema biológico,
incluido el de los organismos unicelulares, tiene, hasta cierto punto, la
capacidad de formar un modelo del entorno y minimizar la sorpresa“
Eduard Punset:
¿Nos enseña algo vuestra
investigación sobre la diferencia –que desconocemos totalmente– entre la
genialidad y la locura?
Karl Friston:
Me imagino que en cierto modo
(como hemos dicho antes) cuanto más nos acercamos a la genialidad más nos
acercamos a la locura, porque tanto el genio como la persona con una enfermedad
mental tienen la capacidad de generar ideas e hipótesis de una manera que deja
atrás las limitaciones naturales.
En este sentido, es el mismo
fenómeno. Los genios vislumbran de repente una explicación simple que nadie
había detectado antes, pero por supuesto, como nadie la había detectado antes,
es como si estuvieran un poco locos: ¡han tenido que explorar y adoptar ideas y
conceptos internos que nadie había tenido antes!
Por tanto, están un poco lejos
del tipo de fenotipo mental que llamaríamos normal.
Así pues, creo que probablemente
haya una estrecha relación entre ambas cosas, ¡pero no hay que ir demasiado
lejos! Si pierdes completamente la conexión, creo que no es bueno.
Eduard Punset:
Exacto, esto me recuerda a una
historia que leí en alguna parte sobre un escritor francés que entrevistó a
Einstein, y que le preguntó cómo había llegado a algunas de sus conclusiones
más célebres como la teoría de la relatividad.
Einstein respondió algo así como:
«pues bien, me levanto por la mañana, salgo de casa, paseo un poco y luego
vuelvo a casa».
Y el entrevistador (cuyo nombre
no recuerdo, pero se trata de una anécdota verídica) le dijo: «pero, ¿te
apuntas en algún lugar las ideas que se te ocurren?» Einstein respondió que no,
y el entrevistador insistió: «¿no?
Pero entonces, si no te lo
apuntas, ¡puedes olvidarte de las cosas importantes!» A lo que Einstein repuso:
«no, cuando pienso algo muy importante, ten por seguro que no se me olvida».
Probablemente es lo mismo que lo que decías antes, cuando de repente…
El «momento eureka»
Karl Friston:
Sí, cuando se produce el «momento
eureka», que por supuesto supone la recompensa que la mayoría de científicos
buscan.
Es también el momento en el que
la energía libre se desmorona porque, de pronto, has descubierto una
explicación que es más sencilla y más convincente. La noción de energía libre
entraña una coherencia interna fabulosa: el principio de intentar eliminar la
energía libre forma parte de su propio descubrimiento.
El principio de energía libre
proporciona por sí mismo un buen modelo y una buena explicación del mundo… pero
tienes toda la razón: nunca se olvida la recompensa cuando de repente descubres
una explicación (ese momento eureka) y ya solamente necesitas una idea para
explicar lo que antes requería cinco ideas distintas.
Es una sensación maravillosa.
“estas fórmulas matemáticas no
nos permitirán predecir cómo se comportarán las personas“
Eduard Punset:
¿Estás satisfecho? Me refiero a que
ahora nos decís que hay un sistema, una explicación matemática sobre la manera
que somos, gracias a la cual podremos hacer predicciones más fácilmente e
incluso nos permitirá descubrir algunas cosas sobre la esquizofrenia o el
Alzheimer.
En este sentido, ¿notas una
diferencia respecto al pasado?
Karl Friston:
Pues… sí. Sin duda. Sin embargo,
debo decir que estas fórmulas matemáticas no nos permitirán predecir cómo se
comportarán las personas.
Lo más importante es, como bien
decías, que nos proporciona una justificación para el imperativo de explorar,
de ser impredecibles al servicio de la minimización.
Tiene más que ver con los
procesos de predicción que con lo que predice la gente: esto es lo que
esperamos descubrir con esta forma de tratamiento matemático, y por el camino
queremos entender la fisiopatología de enfermedades como la esquizofrenia o el
alzhéimer, ¡o simplemente comprender lo que supone hacerse mayor o ser muy
joven!
Eduard Punset:
Karl, ¡muchas gracias por haber
arrojado un poco de luz sobre tanta oscuridad como la que había en relación con
el cerebro y nuestros pensamientos!
Karl Friston:
Gracias a ti, ha sido un placer
charlar contigo.
EL RETO DE INVESTIGAR EN EQUIPO(REDES)
Las carreras científicas ya no se
centran en una única disciplina.
“la biología, la computación, la
ingeniería o la física no pueden salir adelante si no cooperan unas con otras“
El enorme volumen de información,
fruto del acelerado avance científico y tecnológico de las últimas décadas, ha
hecho que la biología, la computación, la ingeniería o la física no puedan
salir adelante si no cooperan unas con otras.
En este capítulo de Redes, el
biólogo computacional Ajay Royyuru explica a Eduard Punset la necesidad
ineludible de investigar desde un enfoque multidisciplinar.
Y en su sección, Elsa Punset
habla con el arquitecto Juli Capella sobre la vida secreta de los objetos y de
las ideas.
Nuestro tiempo es limitado,
pero la cantidad de información
que debemos asimilar es cada vez mayor.
Ajay Royyuru
Eduard Punset:
En la actualidad eres uno de los
principales expertos en lo que llamamos multidisciplinariedad, probablemente
porque llevas un tiempo diciéndoles a los ingenieros que la mejor manera de
usar los recursos con eficacia no es concentrarse en un solo campo de estudio,
sino considerar varios ámbitos a la vez.
¿Cuál es tu primera impresión
tras trabajar durante tantos años y decirles a los ingenieros, a tus amigos y a
los demás científicos que es preciso incorporar la informática, la perspectiva
computacional y la de muchas otras disciplinas para descubrir más cosas?
Las ventajas de compartir el
conocimiento
Ajay Royyuru:
Yo estudié biología. Y hay una
pequeña diferencia entre cómo piensa un biólogo y cómo piensa, por ejemplo, un
físico o un matemático. Se trata de una diferencia pequeña, pero resulta que,
en este contexto, acaba siendo muy relevante.
“hay una pequeña diferencia entre
cómo piensa un biólogo y cómo piensa, por ejemplo, un físico o un matemático“
Los biólogos se plantean
preguntas, pero están dispuestos a no conocer la respuesta para la mayoría de
incógnitas, porque en casi todas las preguntas que nos formulamos en el campo
de la biología la respuesta es: «no lo sé, tal vez pueda descubrirlo, pero
realmente todavía no sabemos la respuesta».
En cambio, las ciencias duras
tradicionales, como la física, por ejemplo, intentan responder este tipo de
cuestiones más exhaustivamente.
Estas han llegado muy lejos con
este enfoque.
Creo que estamos en un momento
crítico muy interesante en el que, como biólogo, si insto a los colegas
matemáticos, informáticos y físicos a que nos ayuden a despejar algunas de las
incógnitas no resueltas de la biología, avanzaremos muchísimo.
Eduard Punset:
Es fantástico. Quizá deberíamos
decirles a nuestros nietos que esta es la manera de proceder.
Esta mañana he visto fotos de
famosos cuando eran jóvenes. Ahí
estaban Bill Clinton, Harrison Ford, Michelle Obama o Madonna… Lo que
cuentas me hace pensar en la necesidad de intercambiar información entre varias
disciplinas.
Eduard Punset:
Seguramente Bill Clinton llegó a
ser lo que es hoy en día porque se dedicó a tener en cuenta cosas diferentes y
épocas diferentes, ¿no crees?
Ajay Royyuru:
Creo que muchos biólogos hemos
tenido un recorrido así: tal vez empezamos centrados en algo pero, a medida que
empezamos a aprender de la interacción con los demás, la experiencia nos ha ido
enseñando más cosas.
En el instituto, por ejemplo,
imaginaba que la biología a la que me dedicaría era la que se practicaba
entonces, que básicamente consistía en diseccionar una rana para ver qué había
dentro. ¡Pero nada que ver con la biología de hoy!
La biología actual es muy
detallada, no se limita a plantearse qué hay dentro de la rana, sino que
intenta dilucidar qué son los genes, qué información transmiten, y no solo en
el caso de un organismo, sino de todas las especies…
Eduard Punset:
Hacemos abstracciones…
Modificar las preguntas
Ajay Royyuru:
Luego recopilamos y unimos toda
la información. La biología se ha convertido, literalmente, en una ciencia de
la información. Hemos dejado atrás la pregunta: «¿de qué está hecho?».
“ hoy hemos pasado de la pregunta
sobre el QUÉ a la pregunta sobre el CÓMO y el PORQUÉ. Ahora nos planteamos:
«¿cómo funciona?»“
Cuando diseccionábamos ranas, nos
preguntábamos; «¿qué es esto?». En cambio, hoy hemos pasado de la pregunta
sobre el QUÉ a la pregunta sobre el CÓMO y el PORQUÉ. Ahora nos planteamos:
«¿cómo funciona?». Y, en el caso de las enfermedades: «¿qué se ha estropeado y
cómo puedo arreglarlo?»
Eduard Punset:
Qué puedo hacer al respecto, ¿no?
Ajay Royyuru:
Exacto.
Eduard Punset:
De eso trata ahora la ciencia…
Ajay Royyuru:
Sí. Así es: cada vez integra más
conocimientos y es más predictiva. Si entiendo correctamente un sistema
biológico, podré predecir mejor qué resultados se van a producir. Se están
realizando trabajos maravillosos que intentan predecir, por ejemplo, cómo
funciona el sistema cardiovascular humano.
El Proyecto Genográfico
Eduard Punset:
Oye, Ajay, me gustaría que los
telespectadores supieran que llevas trabajando más de 7 años en una iniciativa
multidisciplinar llamada Proyecto Genográfico. ¿En qué consiste este Proyecto
Genográfico?
“Si nos remontamos lo suficiente
en el tiempo, tus antepasados y los míos y los de todo el mundo estaban en
África“
Ajay Royyuru:
La pregunta que nos hacemos con
el Proyecto Genográfico es la siguiente: ¿quiénes somos como personas? Sabemos
que somos una especie, una población, ¿de acuerdo? Pero si retrocedemos en el
tiempo… Todos los seres humanos tenemos antepasados comunes.
Hoy en día los indicios apuntan a
que el lugar de origen de la humanidad fue África. Si nos remontamos lo
suficiente en el tiempo, tus antepasados y los míos y los de todo el mundo
estaban en África.
Sin embargo, a partir de ahí la
población ha crecido y se ha diversificado y hoy hay 6.500 millones de personas
repartidas por todos los continentes.
Lo que intentamos en el Proyecto
Genográfico es entender quiénes eran nuestros antepasados y también cuál fue su
recorrido por el planeta para dar lugar a la diversidad que vemos hoy en la
Tierra. ¿Y cómo respondemos a esas preguntas?
Pues pensamos que el principal
libro de historia del que disponemos es la diversidad genética que tú y yo
llevamos.
Eduard Punset:
Del ADN
Ajay Royyuru:
Porque proviene de nuestros
antepasados y porque hay diferencias entre mi genoma y el tuyo: el momento en
el que surgieron dichas diferencias marca la rama en el árbol genealógico
humano a la que corresponden.
Por tanto, si descubro el
marcador genético que separa una rama de otra, y luego me planteo cuándo surgió
dicha rama en el tiempo…
Eduard Punset:
Entonces sabrás exactamente
cuándo fue… bueno, más o menos…
Ajay Royyuru:
Sí. Bueno, siempre habrá algunos
errores, que tienen que ver con la precisión a la hora de realizar las
dataciones, ¡pero es mejor que decir que tiene que haber ocurrido en los
últimos ciento cincuenta mil años! Así que intentamos datarlo y, en segundo
lugar, intentamos ubicar los marcadores genéticos geográficamente, además de
temporalmente. ¿Y cómo lo hacemos?
Eduard Punset:
¿Cómo?
Ajay Royyuru:
Ahora tenemos una población
completamente mezclada en el planeta, pero lo que hacemos es analizar la
diversidad genética disponible en todo el mundo y preguntarnos qué sucede con
cada individuo.
Pongamos que te estudio a ti. No
solo sé que en la actualidad estás en España (bueno, hoy estás en Estados
Unidos, pero tus antepasados son españoles) sino que, además, si te pregunto
hasta cuándo puedes retroceder en la historia de tus antepasados, me dirás que
puedes ir atrás, qué sé yo, tal vez 30, 50, 100 años.
En algunos casos incluso algunos
siglos. Eso es lo que sabrás acerca de la posible procedencia de tus
antepasados, ¡pero no dejan de ser unos pocos centenares de años! En cambio, tu
genoma incorpora información sobre quiénes fueron tus antepasados…
“tu genoma incorpora información
sobre quiénes fueron tus antepasados“
Eduard Punset:
Desde…
Ajay Royyuru:
¡Desde siempre!
Eduard Punset:
¡Eso es!
Ajay Royyuru:
Así pues, si analizo los
marcadores y, en segundo lugar, estudio la diversidad genética disponible del
planeta e intento ubicar dichos marcadores en los diferentes emplazamientos
geográficos, eso me permitirá volver a conectar las ramas del árbol y decir:
«de acuerdo, esta variación probablemente ocurrió en esta ubicación geográfica
del mundo, y este es el viaje que debieron de realizar nuestros antepasados
para dar lugar a la población que tenemos hoy».
La población globalizada
Eduard Punset:
¿Y qué hay de la globalización?
Porque la diversificación entre los diferentes genomas es fantástica por ahora,
pero la mezcla de personas, ¿no acabará haciéndola desaparecer algún día? Me
refiero a que la globalización dificultará vuestra labor, ¿no?
“ las poblaciones se están
mezclando, por buenos motivos“
Ajay Royyuru:
Lo pone más difícil, tienes
razón, porque las poblaciones se están mezclando, por buenos motivos. Y además
se trasladan de un lugar del mundo a otro. Si pudiéramos hacer avanzar el reloj
para ver qué sabríamos de la población de aquí a cien años, probablemente
sabríamos menos cosas.
Ahora es un buen momento para
hacerse estas preguntas, porque la globalización no para y nuestra capacidad de
encontrar las raíces de las cosas y ubicarlas geográficamente es una señal que
se está disipando.
Los sistemas cognitivos
Eduard Punset:
Volviendo a tu sugerencia de que
la biología tiene mucho que ver con la informática, una vez te preguntaron
sobre la mezcolanza, la interacción de disciplinas diferentes, y dijiste lo
siguiente: «está claro que el cerebro humano no puede manejar el ingente
volumen de información relevante que generamos, por lo que se requieren métodos
computacionales no solo para hacer las cosas bien sino para llegar siquiera a
hacerlas». Esa fue tu respuesta. ¿La mantienes?
Ajay Royyuru:
¡Claro! Considero que mi trabajo
como investigador consiste en estar al corriente de la investigación que se
está llevando a cabo, por lo que tengo que leer la literatura especializada,
tengo que leer revistas.
“Estamos pasando a sistemas
cognitivos, donde el propio sistema se encarga de hacer la tarea por ti,
aprende lo que debe aprender y te trae toda la información que necesitas“
Sin embargo, mi día tiene y el
del resto de investigadores del planeta no tiene más de 24 horas. Nuestro
tiempo es limitado, pero la cantidad de información que debemos asimilar ahora
mismo en enormemente superior a la de antes.
Yo lo veo como una sobrecarga
cognitiva: incluso si me plantaras toda la información en los morros, ¡no
podría leerla y digerirla suficientemente rápido como para poder analizarla
bien!
Por tanto, lo que necesito son
sistemas informáticos y soluciones de tecnología de la información que puedan
mejorar el proceso de buscar y asimilar información y que me proporcionen
aquello adecuado en lo que me tenga que centrar.
Estamos dejando atrás los
sistemas informáticos que tenían que programarse y que solo hacían lo que les
decíamos que hicieran, los sistemas de programas, para pasar a sistemas
cognitivos, donde el propio sistema se encarga de hacer la tarea por ti,
aprende lo que debe aprender y te trae toda la información que necesitas.
FUENTE:http://www.rtve.es/television/20130528/reto-investigar-equipo/674081.shtml
FUENTE:http://www.rtve.es/television/20130528/reto-investigar-equipo/674081.shtml
jueves, 31 de diciembre de 2015
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